Guadalajara se formó a partir de la pequeña villa romana llamada Arriaca. Con la llegada de los musulmanes, toma el nombre de Wad-al-Hayara (río de piedras), estando en su poder hasta la llegada de Alfonso VI.

    Desde ese momento fue ciudad de realengo bajo las prescripciones del régimen comunero castellano, siéndola otorgados fueros por Alfonso VI en 1.133, Fernando III en 1.219 y Alfonso X en 1.260, que además otorgó licencia para la celebración de dos ferias que impulsaron el desarrollo de la localidad.

    Guadalajara contó en el medievo con una muralla que protegía la ciudad y un alcázar (del cual sólo quedan restos), pero durante la dominación cristiana perdieron su utilidad y las murallas fueron desapareciendo. Durante esta época la ciudad contó, al igual que otras villas, con poblaciones  musulmana y judía que convivían con la cristiana.

    Enrique IV la entrega el título de Ciudad muy Noble y Leal y desde entonces hubo una importante presencia de familias nobles que condicionaron el desarrollo arquitectónico de la ciudad, destacando la familia Mendoza,  introductores del renacimiento en esta ciudad, que permanecieron en ella hasta el siglo XVII, fecha en la que se trasladan a la corte en Madrid.

    Durante esta época sufre una gran disminución en su población, frenada en parte con la creación de la Real Fábrica de Paños.

    Ya en el siglo XIX se produce un aumento progresivo de la población, motivado principalmente por la instalación de la Academia Militar de Ingenieros en 1.847 y posteriormente el ferrocarril, en 1.859, continuando este aumento en el siglo XX.


    Entre sus edificios de interés histórico-monumental, destacan:

· Patio del palacio de los Mendoza. Puente árabe: Construcción primitivamente romana, que los musulmanes reforzaron y agrandaron, sufriendo también modificaciones en época cristiana. Declarado monumento desde 1.931.

· Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios: Formó parte del monastério de monjas jerónimas, data de finales del siglo XVI.

· Torreón de Alvar Fañez: Torreón árabe declarado monumento desde 1.921, coge el nombre del caballero amigo y compañero en batalla del Cid.

· Palacio de los Duques del Infantado: Emblemático edificio de Guadalajara. Fue construido en el siglo XV por Juan Guas y declarado monumento en 1.941. Actualmente es sede de la Biblioteca Publica, Casa de la Cultura y Museo Provincial.

· Iglesia de Santiago: Del siglo XIV, estilo gótico-mudéjar. Es la iglesia del desaparecido monasterio de Santa Clara.

· Convento de la Piedad: Construido en el siglo XVI por Alonso de Covarrubias.

Palacio del Infantado.· Instituto Viejo: Palacio de Mendoza: Antiguo palacio construido por Lorenzo Vázquez en el siglo XVI.

· Convento de Carmelitas descalzas de San José.

 · Torreón del Alamín: De origen musulmán, declarado monumento en 1.921.

 · Iglesia de Nuestra Sra. de la Antigua: Antes llamada iglesia de Santo Tomé, edificio mudéjar reconstruido en el siglo XIX.

 · Capilla de Luis de Lucena: Único resto de la antigua iglesia parroquial de San Miguel del Monte. Mudéjar, fue fundada en 1.540 por Luis de Lucena, humanista y doctor alcarreño.

 · Concatedral de Santa María la Mayor: Fue en su origen una mezquita musulmana mudéjar, siendo muy reformada en el siglo XVII.

 ·  Iglesia de San Nicolás el Real: Jesuítica barroca del siglo XVII, declarada monumento en 1.981.

· Convento del Carmen: Edificio barroco del siglo XVII.

· Iglesia de San Francisco: Actualmente es un fuerte formado por la iglesia, convento y viviendas de estilo modernista funcional.

· Iglesia de San Ginés: Renacentista, del siglo XVI, declarada monumento en 1.931.

· Panteón de la Condesa de la Vega del Pozo: De estilo ecléctico.


    Las fiestas de mayor interés en Guadalajara son la Procesión del Corpus, que cuenta con la Cofradía de los Apóstoles, con siglos de antig|edad, la Fiesta de Otoño (sobre el 8 de septiembre) y la de la Virgen de la Antigua.

    Guadalajara ciudad no posee ningún sector artesano importante, pero en su provincia si encontramos algunos de interés: en Sig|enza destacan las alfombras de nudos y los espejos, además de la cerámica, la forja, el cincelado de metales, la piel y la madera. En Molina de Aragón  la fundición de imágenes en bronce, en Pastrana, Brihuega y Checa la forja, la ebanistería de Horche y el mimbre de los Meleros y de Yélamos de Abajo.


    Sus platos más característicos son: cordero o cabrito asado macerado con hierbas aromáticas, truchas, chorizo a la olla, codorniz en funda, lucios, duelos y quebrantos (huevos fritos con jamón y chorizo), setas de cardo y níscalos.

    Y quizás el alimento más conocido: la famosa miel de La Alcarria, excelente elemento de repostería.